Lenin Moreno cede y deroga decreto tras 12 días de protestas

El Gobierno ecuatoriano y el movimiento indígena pusieron fin este domingo a doce días de enfrentamientos y revueltas con un acuerdo que deroga el polémico decreto que elevaba el precio de los combustibles y comenzaron negociaciones para poner fin a la crisis.

El anuncio de un acuerdo rompió el rígido silencio del toque de queda que reinaba en las calles de Quito y sacó a miles de ecuatorianos a festejar, muchos de ellos con sus niños en pijama y sus bebés en brazos.

Las calles de Quito se inundaron de manifestantes pero ahora por el festejo del anuncio por cadena nacional de la derogación del decreto 883 ordenado por el FMI, que eliminaba los subsidios a los combustibles, duplicando los precios de la gasolina.

El acuerdo, del que participaron las direcciones del movimiento indígena, supone redactar un nuevo decreto del que no se definieron detalles.

De acuerdo con información de EuroNews, referida en el noticiero de Ricardo Rocha en radio Fórmula, se precisó que tras 12 días de movilizaciones callejeras, que enfrentaron el estado de sitio y una represión brutal que dejó al menos 7 muertos y cientos de heridos y al menos mil detenidos, el Gobierno se reunió este domingo con las direcciones de los movimientos indígenas para establecer una mesa de diálogo que fue televisada en directo.

Luego de dos horas y con la mediación de la ONU y la Conferencia Episcopal, se anunció el acuerdo al que se había llegado entre el Gobierno y las direcciones de los movimientos indígenas, con la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) a la cabeza.

El acuerdo, leído por el representante de la ONU, dice: “Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instala una comisión que elaborará uno nuevo”.

La comisión estará integrada por miembros del Gobierno y las direcciones indígenas, y a cambio estas últimas se comprometieron a suspender las movilizaciones en todo el país.

En una primera ronda, el gobierno se mostró reacio a aceptar derogar el decreto e insistió en que los subsidios al combustible solo beneficiaban a los narcotraficantes y especuladores, y que las movilizaciones violentas estaban digitadas por el expresidente Rafael Correa.

Los líderes indígenas también apuntaron a Correa pero insistieron en que la única forma de establecer una comisión para debatir un nuevo decreto sería la derogatoria del 883.

Más que intransigencia de las direcciones indígenas, la posición parecía responder a la necesidad de no aparecer por cadena nacional, ante sus bases y los miles que se movilizaron, entregando todo después de casi dos semanas de intensa lucha.

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