Enfermedades y venenos afloran por el derretimiento del Ártico

Ya desde 2012, el Ártico evidencia algunos de los síntomas más alarmantes del calentamiento global. En medio de la tundra siberiana, es posible observar un inmenso socavón con acantilados de la altura de un edificio absolutamente colapsados.

El hielo derretido sacó a la luz restos fósiles de mamuts y otros animales del Pleistoceno. Pero eso no es todo: también está dando paso a la liberación de enfermedades y venenos.

El llamado permafrost, es decir, la capa de tierra y hielo que hasta hoy permaneció siempre congelada, se está derritiendo y con ella comenzaron a aflorar virus de antiguas enfermedades, además de mercurio tóxico.

El fenómeno ha sido catalogado por los científicos como una «bomba de carbono». A ello se suma el dato alarmante de que el Ártico se está calentando al doble de velocidad que el resto del mundo.

El deshielo en el Ártico de Alaska ha transfigurado el paisaje, que hoy se ve como una especie de queso suizo, mezclándose porciones de tierra y lagos conformados por el colapso del terreno. 

Familias de pastores nómades y animales comenzaron a enfermar y morir por ántrax, cuyo último brote había sido detectado hace 75 años. Según los informes, enfermedades como la gripe española, la viruela o la gripe podrían estar congeladas en el permafrost tambaleante.

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